Los ciclos del nenúfar
La flor del nenúfar se abre y se cierra a lo largo del día. La mayoría abren de día y cierran de noche, aunque en algunas especies (por ej. las del género Victoria) es a la inversa. La razón de este comportamiento es que se trata de una estrategia reproductiva.
Los insectos que más se han especializado en la polinización de las ninfáceas han sido los escarabajos. Pero los coleópteros son pésimos polinizadores, ya que no tienen estructuras quitinosas, ni “pelillos” como las abejas, a los que el polen pueda adherirse con facilidad. La solución a este inconveniente fue el “secuestro” de los escarabajos. Al cerrarse la flor, los escarabajos, entretenidos en zamparse el señuelo oloroso de almidón que se les ofrece, quedan atrapados dentro de ella durante toda la noche (o todo el día según especies). Cuando la flor se abre de nuevo, los coleópteros secuestrados se encuentran literalmente rebozados en polen, con lo cual las ninfáceas se aseguran de que fecunden la siguiente flor en la que entren.
Se supone que la flor del nenúfar dura dos o tres días. La mía acaba de cumplir el 5º y no parece tener interés en pasar a la siguiente fase, por lo que sigue deleitándonos con su presencia. Para mayor regocijo, ayer descubrí la yema de la que será la tercera flor de la temporada. Una temporada en la que se suponía que no debería haber ninguna.



