Bajo esta denominación se recogen las aguas de las duchas, los lavamanos y las lavadoras. Hasta ahora la única gestión de estas aguas residuales que se hace es mandarlas directamente al colector, mezcladas con las aguas negras (las de los inodoros). Desde hace algún tiempo se le está dando vueltas a la cuestión de cómo aprovechar este recurso que tanto despilfarro genera.
Ya existen varias propuestas, como bien nos enseñan los Microsiervos, al respecto de la cuestión. Incluso el ayuntamiento de San Cugat del Vallés obliga a integrar alguno de los sistemas en los proyectos de obra nueva.
El objetivo es aprovechar las aguas grises para las cisternas de los inodoros. De los sistemas que nos enseñan, el del lavabo directamente sobre la cisterna me parece una solución parcial.
Sus ventajas: es ingenioso, barato de producir, no necesita recursos tenológicos y el mantenimiento es mínimo. Inconvenientes: el agua no recibe ningún tratamiento, por lo que la cisterna sufrirá mucho con la proliferación de bacterias y microalgas que estropearán el equipo y generarán malos olores si la cisterna no se descarga con mucha frecuencia. Esto lo hace viable, a mi entender, para lugares con mucho tráfico como pueden ser una cafetería o un colegio.
El Sistema Aqus, diseñado para el hogar, está bien proporcionado en su escala y es adecuado a su propósito.
El inconveniente es que sólo aprovecha el agua del lavamanos, dejando sin solucionar las duchas y las lavadoras, que son las que más aguas grises producen.
La solución propuesta por la empresa SoliClima es una instalación integral y compleja. Ventajas: recicla el agua de lavamanos, duchas y bañeras tratando así un gran volumen de aguas grises, es escalable y de estructura modular. Inconvenientes: deja fuera del circuíto las aguas grises de la lavadora, requiere de mucha energía para funcionar, necesita de gran cantidad de elementos tecnológicos (filtros, bombas, lámparas ultravioleta…), es difícil de aplicar sobre viviendas ya construídas (requiere una modificación importante de las instalaciones de fontanería).
Con todos los inconvenientes que puedan tener, cualquiera de estos sistemas es un paso adelante en la buena dirección. Eso unido a la optimización de las cisternas de los inodoros, harán que nuestros hogares sean menos agresivos para el entorno. No podemos confiar en los buenos hábitos de la gente, pues la idea generalizada de progreso es precisamente el despilfarrar recursos. Así pues, todo lo que sea que ponérselo difícil al personal para que malgaste el agua, es bienvenido.
Lo malo es que después de tanto ahorrar, vamos y lo tiramos todo en campos de golf.
:(