Archive for: Junio 2007

30 Junio 2007

Refrescos y eritrocitos

Guardado en: Ideas alternativas — Marauder @ 11:59

Ayer hizo bastante calor. Me encontraba paseando por la calle con mi hija y, acosado por la sed, me acerqué a un supermercado. Tenían la botella de 2 litros de Sprite de oferta a .99 €, así que cogí una. Dado el descomunal contenido en azúcar de este tipo de refrescos, consideré que iba bien servido de líquido y merienda.
Me senté en un parque a reponer fuerzas, disfrutando del refresco. El sabor del Sprite me recuerda mucho a la gaseosa (creo que los demás la llaman soda) que bebíamos de niños en casa de mi abuela. Allí tenían por costumbre encargar una caja de gaseosas de aquellas de envase retornable y cierre de palanca. Su finalidad principal era la de rebajar el vino tinto y hacerlo más fresquito (y bebible, porque los tintos caseros de las Rías Bajas son peleones y ásperos al paladar) Hace años que no las veo, ya dudo que sigan fabricándolas. Eran de la marca “A Nosa” y las botellas tenían estampado un mapa de la Ría de Arosa. Más enxebre imposible.



a nosa gaseosa



Debido a que soy un goloso, escuché frecuentemente esta frase:

No abuses de la gaseosa, que si tomas demasiada hace daño- hasta aquí nada que objetar- Te estropeará la sangre porque el gas (carbónico) mata los glóbulos rojos.

???!!!!

Esta afirmación no me la creía ni de niño. Ya entonces estaba convencido de que era un cuento chino para sacarme la gaseosa de las manos y evitar que me la ventilase en una sóla sesión. Si bien es cierto que no se debe abusar de los refrescos, el gas carbónico no tiene nada que ver. El problema es el exceso de azúcar que contienen, con las consecuencias que de él se derivan.
He buscado un poco por ahí a ver de dónde puede haber salido esa idea. No he encontrado nada concreto, parece que se trate de alguna extrapolación de las infinitas leyendas urbanas relacionadas con la Coca Cola.
Pueden seguir bebiendo refrescos carbonatados con total tranquilidad (si obvian el contenido en azúcar y/o cafeína, claro), sus glóbulos rojos no corren ningún peligro. El único efecto nocivo del gas carbónico es su tendencia natural a salir del cuerpo ruidosamente, bien sea por la vía superior o por la inferior. Aparte de eso, su impacto sobre la salud es prácticamente nulo. Créanme si les digo que en nuestro intestino se generan, de forma natural, gases bastante más nocivos que el de los refrescos… y aquí estamos tan enteritos.

Spam farmacéutico

Guardado en: Informática — Marauder @ 10:30

Desde hace algunas semanas, en la lista de pendientes de moderar, cada día me encuentro más y más spam que me ofrece productos farmacéuticos. Al principio eran sólo tres o cuatro especies. Ahora son dos docenas de productos distintos. Intenté banearlos por nombre para que no entren ni a la lista, pero me da pereza escribir tantos y cada día son más, de modo que mi lista negra parecería el maldito Vade mecum.
Si alguien sabe algo acerca de este fenómeno, o se le ocurre alguna forma de eliminar tan molesto incordio de un modo sencillo y elegante, que me lo haga saber. Y no, no pienso recurrir a plugins, son un invento de Satán para hacerme blasfemar y llevarme al infierno cuando la arena del reloj se termine.

(gracias a Folken por la foto)

16 Junio 2007

Uno entre cien

Guardado en: Personal — Marauder @ 19:00

Leo hoy en la prensa la siguiente nocticia:

Apenas cien parejas gallegas han inscrito a sus hijos con el apellido materno de primero

Mi hija es uno de eso 100 casos, ¿la convertirá eso en un ser llamado a grandes gestas? Espero que no, pues como bien dicen los chinos, una de las peores maldiciones es esta:

¡Ojalá vivas tiempos interesantes!

Para quienes tengan curiosidad, el motivo de la elección es evitarle a mi vástago el infierno burocrático que supone tener un apellido compuesto con partícula (es decir, un “del XXXXXX”).

15 Junio 2007

La clonación y las leyes

Guardado en: Miscelánea — Marauder @ 11:23

Leo hoy en un periódico una noticia que esperaba desde hacía tiempo:

España aprueba la clonación de embriones con fines terapéuticos

España ha decidido entrar en una nueva dimensión científica con el objetivo de lograr tratamientos para enfermedades que, en estos momentos, resultan incurables, como el Alzheimer o el Parkinson. Para ello, el Congreso aprobó ayer la Ley de Investigación Biomédica que convierte a España en el cuarto estado europeo que acepta la clonación terapéutica, si bien establece algunas fronteras para estas técnicas.

Un paso adelante sin duda. Lo que me inquieta es que igual que se pone una ley, también se quita. En la votación el PP se opuso a la totalidad del texto y salió adelante porque todos los demás grupos se alinearon con el PSOE para aprobarla. Eso quiere decir que si el PP logra una mayoría absoluta la ley será revocada ipso facto.
Entre tanto al menos se podrá trabajar dentro de los límites establecidos, los cuales me parecen más que razonables:

  • No se podrán clonar embriones con fines reproductivos
  • Todos los materiales biológicos deben ser donaciones anónimas
  • La confidencialidad y el respeto al paciente serán piedras angulares de todos los trabajos
  • Se permite la obtención y uso de células madre embrionarias

Para garantizar esto se ha creado una Comisión de Garantías. Es decir un órgano burocrático especializado en entorpecer y retrasar los trabajos (a menos que te lleves bien con los jefazos inspectores, en ese caso dos comiditas y unas palmadas en la espalda arreglas todo el papeleo)

Y yo me pregunto:
¿Por qué lo políticos creen que pueden arreglarlo todo a base de crear Comisiones, cuando ya existen un montón de órganos burocráticos que realizan esas mismas funciones?

12 Junio 2007

Día 2: El peso del amor.

Guardado en: Bricojardin — Marauder @ 19:06

Con mucho entusiasmo, nos lanzamos a la caza de elementos con los que llenar nuestro arriate. Son necesarios dos tipos: vegetales y minerales. Es decir, rocas y plantas.
En el macetón que vimos en el post anterior, colocaremos unos nenúfares “robados” a mi abuela, quien los cultiva amorosamente en un gran cubo de agua que tiene en el patio de su casa. Se trata de una variedad enana de Nymphaea alba, el nenúfar blanco, ideal para nanoestanques.
A mayores también le trajimos un compañero de porte alto, un Iris pseudoacorus, iris amarillo, para que no se sienta solo (y haya algo que sobresalga de la maceta o parecerá desde lejos que está vacía).
Como árbol finalmente nos decidimos por un Cedrus deodara glauca “pendula”, cedro azul del Himalaya variedad “pendula” ; un mutante de color azul incapaz de crecer con las ramas erguidas, por lo que caen en arco dándole un aire lánguido y elegante.







En cuanto a los elementos minerales la cosa fue un tanto más… fatigosa. Al volver del centro de jardinería, subimos al monte, a un descampado en el que algún día puede que construyan algo. El caso es que allí abundan piedras interesantes de muchos tamaños distintos. Buscábamos un seixo (roca compuesta exclusivamente de cuarzo), blanco a ser posible. Minina encontró uno. De todos los que vio le gustó ése. Y sólo ése. El amor es lo que tiene.
Miré a la roca semienterrada y ella me miró a mí. Me temía un efecto iceberg, pero dije que la llevaría a nuestro jardín. El amor es lo que tiene.
Cavé… cavé… y cavé, hasta desenterrar al burlón iceberg blanco de vetas azuladas. Recordé las tres cosas que mi abuelo me enseñó acerca del arte y oficio de mover piedras sin medios mecánicos:

  1. Nunca te pelees con la piedra pues la piedra siempre es más fuerte que tú.
  2. Tus argumentos para que persuadirla de que se mueva serán maderas, piedras pequeñas y tierra.
  3. Dedícate a estudiar, que mover piedras es un trabajo de bestias.

Aplicando todo esto logré subir el pedrusco a la carretilla, la cual se quejó ostensiblemente y estuvo a punto de partir el eje en al menos tres ocasiones. Decía el folleto que la carga de trabajo recomendada no debería exceder de los 200 kg. El amor puede llegar a pesar mucho. Pero logramos llegar sanos y salvos hasta el parterre.







Hubo que retirarle algunos fragmentos ya prácticamente rotos, para evitar daños a los seres vivos que pululan y echan raíces en el jardín. Los sobrantes fueron triturados a martillazos hasta hacer grava blanca con la que contrastar a la de color gris azulado que trajimos del centro de jardinería.







Así quedó finalmente. En el próximo episodio les daré la brasa con el significado filosófico-paisajístico de la composición.

;)

6 Junio 2007

Día 1: ¡Cavad, cavad malditos!

Guardado en: Bricojardin — Marauder @ 12:09

Mi larga ausencia tiene la justificación habitual de modo que no me voy a entretener en ella.
Entre otras muchísimas cosas, estos pasados días he estado remoldelando el microjardín. En un nuevo gesto poco original y algo friki, retraté el proceso constructivo con el ánimo alevósico de darles la chapa con el asunto jardinero. Lo hago por varias razones:

  • Estoy muy orgulloso de mis trabajos manuales.
  • Sé que hay gente que lee esta bitócora a la cual le encantan estas cosas (aunque puede que no lleguen a confesarlo nunca, ni siquiera bajo pseudónimo).
  • El blog es mío y escribo en él lo que me da la gana.

Este era nuestro jardín antes de emprender las reformas:







Analicemos la imagen. Mide 23 metros cuadrados más 8,5 de terraza y está organizado en una versión informal del esquema clásico romántico inglés. Consta de un parterre, una proto-rosaleda (en crecimiento), terraza forrada de madera, una serie de cobertizos (para trastos, herramientas, leña…), un huerto (con su compostador), una zona de césped y un camino recto con losas y grava.
Como pueden ver es muy geométrico y abundan las líneas rectas que le dan profundidad, simetría y equilibrio. Sin embargo, no acabamos de estar contentos con su aspecto. Planificamos continuar la evolución en la misma línea romántica informal, pero finalmente la Minina propuso un giro hacia Oriente, ya que los estilos orientales sacan mucho más partido a los espacios pequeños, mientras que los occidentales exigen parcelas más amplias para lucir en todo su esplendor.
Así pues lo replanteamos todo y decidimos comenzar por el parterre central, ya que todas las reformas previstas no pueden hacerse de golpe. Por eso hay que organizar y ejecutar los trabajos de manera que el jardín siga luciendo para disfrutar de él, en lugar de tener durante meses una cosa en obras, a medio hacer, llena de zanjas, escombros y sin flores porque estás pendiente del proveedor cabronazo que se ha retrasado (otra vez) con la entrega de materiales.
El objetivo es convertir el jardín en un Roji: el jardín de té japonés.

MANOS A LA OBRA







Una vez tomadas las medidas y delimitado el parterre (también llamado arriate), se cava profundamente, enterrando en el fondo el césped y retirando las (numerosas) piedras y escombros que aparezcan.







Con un poco de sudor y tiempo, queda listo el terreno para el siguiente paso. ¡Qué pequeño parece en esta foto y qué inmenso se hace cuando estás sacando las últimas paladas de tierra!







Vamos a colocar una linterna japonesa como elemento central. Para ello le hacemos una base con unos ladrillos que quedarán escondidos bajo la tierra. Hay que colocarlos con mucho cuidado, pues el terreno, aunque no se aprecie en las fotos tiene una notable pendiente y es muy arcilloso. Una vez puestos y cuidadosamente nivelados, se asientan con tierra y agua para que hagan firme y no queden burbujas de aire que luego puedan favorecer desplomes. No he usado cemento, pues puede ser necesario reubicar el elemento cuando el jardín alcance su aspecto definitivo. El cemento haría muy pesadas las labores futuras.







La linterna no es de granito, por razones obvias de disponibilidad, peso y precio. Aquí tienen algunos ejemplos de lo que debería ser. Pero nosotros nos tenemos que conformar con un fake de creámica. Tal vez algún día…
Colocamos los demás elementos para hacernos una idea de la composición. Un arbolito (en este caso nuesto bonsai de Ginkgo, al cual he criado desde que era una semilla) y un macetón de plástico que será nuestro mini estanque. El Ginkgo no nos acaba de convencer, lo sustituiremos por otro árbol más adecuado en el próximo episodio.