Archive for: Abril 2007

24 Abril 2007

Rencores (V): si hay Dios en el Cielo…

Guardado en: Odio, Personal — Marauder @ 10:45

Mi bisabuela era en muchos aspectos una mujer de su tiempo. Madre de prole numerosa, trabajadora infatigable, reñía mucho, se quejaba poco. Era dura como un pedazo de hierro. También era muy religiosa, “buena cristiana y temerosa de Dios” que se decía entonces. Como ya les dije, toda la familia estaba ligada a la humilde parroquia de entonces, teniendo además amistad personal con Don Antonio, el encargado de aquel revuelto redil que conformaba el vecindario entre los años 30 y 40.



monedas



Mientras Europa ardía por los cuatro costados, España, famélica, se ocupaba de sus propios asuntos con un ojo mientras con el otro le hacía guiños a Alemania e Italia, amigos de los vencedores en la reciente carnicería fraticida. Ajenas a estos devaneos transcurrían las jornadas en nuestro pequeño rincón del mundo. En aquellos días apareció un tema de máximo interés y urgencia que requería la atención de las gentes… y de su dinero.
Tienen por mala costumbre las techumbres de madera el estropearse al cabo de varias décadas, sobre todo si no se cuidan ni se han construído como es debido. En tal tesitura estaba la cubierta de la iglesia parroquial. La construcción y reforma sufragada por nuestro penefactor parroquial allá por el 1909 (de quien también guardo ciertos rencores que veremos más adelante) adolecía de carcomas y podredumbres en sus maderas. Así pues, se organizó una colecta para rehacer el tejado.
Una tarde cualquiera, de camino a casa después de las labores del campo, se encontraron Don Antonio y Regina. Díjole mi bisabuela con cierta vergüenza al párroco, que en aquel momento no disponía ni de un mal patacón que echar a la cesta, pero que pondría todo su empeño en rascarlo de algún sitio para poder contribuír al esfuerzo colectivo. Contestó Don Antonio que no se preocupase, que cada cual hace lo que puede. Ante la insistencia de Regina en cuanto a lo de conseguir el dinero aún a costa de (mayores) privaciones, el cura miró a derecha e izquierda y le respondió tras un breve silencio con estas palabras:

Mira Regina, nosotros no trabajamos y por tanto de algo tenemos que vivir. Sois vosotros los que nos pagáis las cosas. Somos una organización y como tal tenemos que buscarnos los dineros como podamos. No te preocupes por Dios. A Él ya le vale con tus oraciones, sean en la iglesia o sean en el campo. Guarda el dinero para tus hijos, que Dios no lo necesita y ellos sí. Rézale a Dios, que si hay Dios en el Cielo eso le bastará… y si no lo hay, pues no has perdido nada.

Así habló Don Antonio, cura párroco de una bulliciosa aldea en la España de los años 40.

11 Abril 2007

Infantería

Guardado en: Miscelánea — Marauder @ 12:28

Nuestro imaginario colectivo suele situar la corneta como el instrumento movilizador de la caballería. Un trino elegante, sofisticado. Viento metal para los herederos del esplendor medieval de los guerreros a caballo.
A mí no me gustan los caballos. Huelen mal, orinan en cualquier parte, son animales de apariencia bella pero de modales groseros cuando tienes que tratar con ellos. Todo su encanto se va a la porra de la mano de sus constantes flatulencias, sus mordiscos traidores y sus coces coléricas.
Pero si los caballos me gustan poco, quienes los montan me gustan aún menos. Se suben a lomos de la bestia para mirarnos a los demás desde atalayas y privilegios inmerecidos.
Hace mucho, mucho tiempo, mis antepasados se hartaron de los caballos y sus caballeros. Llevaron sus hocinos al herrero para alargarles los garfios y las púas, convirtiéndolos en toscas alabardas. Afilaron sus hachas de talar hasta hacer de ellas armas de guerra. Ciñeron los largos cuchillos de la matanza del cerdo como si fuesen dagas. Con ese arsenal asaltaron las 130 fortalezas que jalonaban las tierras del antiguo reino de Galicia. Los gorriones se lanzaron sobre los halcones. La infantería aplastó a la caballería antes de que pudiese salir de sus establos. Sólo sobrevivieron tres castillos, resistiendo un largo asedio de más de dos años. Todos los demás fueron reducidos a escombros. No se dejó piedra sobre piedra. En algunos lugares, arrancaron incluso los cimientos.

El mundo de Internet en España está viviendo un momento semejante. Esta vez los gorriones son los internautas y los halcones las autodenominadas entidades de gestión de derechos de autor. El enésimo intento de abuso, en busca de aumentos y expansiones de sus tributos feudales, desencadenó una respuesta sin precedentes que ha hecho tambalearse el sistema medieval de los de derechos de autor en nuestro país. Deberían haber aprendido que no hay nada peor que aumentar la presión de los tributos sobre los vasallos para que éstos se cabreen, se echen al monte y degüellen a todo lo que se cruce en su camino. Pues porfían en el error. Han intentado aplastar la rebelión instando al Gobierno a que establezca censuras administrativas sobre los contenidos de Internet. Fracasaron. Un millón de gorriones se cerraron en falange y han aniquilado a la primera oleada de la caballería comandada por Teddy Bautista.
Ahora nos lanzan un segundo asalto. Esta vez pretenden que el Gobierno les permita ser a ellos los censores directamente. No contentos con el papel de recaudadores de tributos, quieren el definitivo privilegio de soga y puñal sobre los vasallos.

Me gustan los tambores. Su sonido es una vibración primaria que empuja al movimiento, a avanzar con decisión, a cerrar las filas entorno a tus semejantes. Por eso el tambor es el instrumento de la infantería.
Afilemos los hocinos, que redoblen los tambores. Mientras mantengamos cerrada la formación, la caballería no tendrá nada que hacer. Batalla tras batalla, puede que incluso llegue el día en que derribemos todas sus fortalezas. Tal vez llegue un día en que el Arte y la creación artística sean libres de verdad en lugar de pasto para mercachifles y privilegiados feudales.


ACTUALIZACIÓN
Acabo de leer para mi regocijo en Escolar.nett, que la segunda carga de la caballería de Teddy acaba se ser detenida por las toscas alabardas de los insurrectos. El Gobierno ha decidido dar marcha atrás y retirar el artículo del derecho de soga y puñal para la $GAE y sus afines. Aún no se sabe nada del resto del texto de la LSSI.
La batalla continúa…