Category: Personal
26 Noviembre 2007
Me hubiese gustado escribir esto en su momento, pero los deberes excusables e inexcusables, me han tenido apartado del blog. Con permiso hablaré un poco acerca de esta noticia poco fresca.
Holmes. Este nombre puede que no les diga nada. Si al nombre le añadimos la palabra cometa, puede que algunos sí que digan “Hey! ya sé de qué nos vas a hablar!”
A finales del mes pasado, un pequeño cometa, invisible al ojo humano, paseaba tranquilamente sin llamar la atención más que de expertos y aficionados a la Astronomía. Hay decenas, cientos de ellos surcando los cielos cada noche, pero este se ha hecho un sitio en la historia de los eventos astronómicos.
El 24 de Octubre su brillo aumentó de repente, pasando de magnitud 14.7 a 2.5. Si hacen los cálculos eso supone entre 400.000 y 500.000 veces más brillo en menos de 24 horas. El aumento de brillo se debe a la liberación súbita de gas y partículas microscópicas del núcleo del cometa. Ha sufrido algún tipo de explosión, colapso o desintegración, no se sabe aún con certeza.
La cuestión es que precisamente el día 24 me disponía a salir a la caza del que era un minúsculo puntio de luz entrelas estrellas de la constelación de Perseo. Lamentablemente, entre unas cosas y otras, prismáticos y telescopio se quedaron en casa. Cada vez que pienso que pude ser testigo del estallido me da cierta pena; es un fastidio no poder decir aquello de “Yo estaba allí cuando ocurrió”.
Me perdí el estallido, pero pude disfrutar durante semanas de la observación a simple vista del objeto esférico y nebuloso en que se convirtió el cometa. De hecho, lo vi justo al día siguiente, alertado por las noticias que aparecieron en los blogs dedicados a las estrellas.
A lo largo de los días se fueron haciendo eco del asunto incluso los de la prensa convencional, por lo que seguramente todo el mundo habrá oído hablar del tema a estas alturas. Sobre todo en el momento en que la esfera de gas superó el diámetro del sol, conviriéndose así, temporalmente, en el objeto más grande del sistema solar, aunque su densidad fuese ínfima.
El evento ha generado una avalancha de fotografías, profesionales y aficionadas, a cada cual más impresionante y hermosa. Es muy difícil escoger una. Sin menoscabo de las demás, me quedo con esta de Sebastian Voltmer que encontré vía Spaceweather.

26 Septiembre 2007

Totalmente de acuerdo. Lo pondría en la categoría de humor, pero creo que es más profundo que eso.
6 Septiembre 2007
En cada viaje que hacemos, además de traer cosas nuevas con nosotros, dejamos allá algunas de las que llevábamos.
Una mañana, mientras tomaba el sol en la piscina del aparthotel en el que estábamos alojados, tuve un momento de sosegada meditación. Miraba fijamente los haces del envés de la hoja de una platanera, cuando mi pensamiento derivó de la simetría vegetal hacia los alcaloides. Hacia la cafeína concretamente.

Hubo un tiempo en que la consideraba una de mis mejores amigas. Funcionaba como una especie de lubricante neuronal que agilizaba el pensamiento y promovía la euforia. Los efectos colaterales sencillamente se asumían como algo incómodo pero sin importancia significativa. Entre dichos efectos están el nerviosismo, el insomnio, la irritabilidad, leves arritmias y taquicardias. Curiosamente no me produce el efecto laxante del que se quejan (o alaban) algunas personas. Sin embargo sí que me inhibe el apetito y me arruína la líbido.
El caso es que desde hace más de un año que estaba tomando poco café. Cada día menos. Y cuanto menos café tomaba, peor me sentaba. Al principio lo achacas a una mala racha. Te dices a ti mismo que te ha pillado de mal cuerpo o que a lo mejor es culpa de otra cosa. Pero el tiempo pasa y la evidencia se hace demoledora: tu cuerpo ya no tolera la cafeína. Tu amiga inseparable durante las noches de estudio, la que te acompañaba en animadas tertulias, la que te daba el empujoncito matinal con el que afrontar tu mierda de vida como estudiante universitario… te ha traicionado. De perfumado brebaje estimulante ha pasado a ser un negro veneno. Sus bondades se han hecho testimoniales mientras sus efectos adversos se han amplificado, hasta el punto de hacerte sentir enfermo a los 10 minutos de tomar una taza.
En mi viaje a Gran Canaria traje muchas cosas conmigo… y dejé atrás la que probablemente ha sido mi última taza de café. Como dicen los ingleses “Enough is enough”
30 Agosto 2007
En mis merecidas vacaciones he tenido el privilegio de pasar unos días en Gran Canaria. Sol, calor, mar y playa. Todo un lujo para alguien que ha padecido este año más de ciento y pico días de lluvia (y el resto nublados). Pero como todo viaje que se preste (pues este servidor no hace turismo sino que viaja) también hay tropiezos e inconveniencias. Claro que lo mío no ha sido como lo de los grandes exploradores con su malaria, su dengue, fiebre amarilla, disentería amebiana, peste bubónica y demás delicias. Lo mío ha sido una infección nasofaríngea, de esas que cursan dolorosas, molestas, con mucha congestión y esputo.
El ajo y el aire acondicionado tienen dos cosas en común:
- Deben usarse con moderación
- En España se utilizan por exceso
Ambas acciones tienen como consecuencias para mi persona que no pueda ya soportar ni el olor del ajo (y sepan que me gustaba un montón) y que arrastre un infame catarro de verano del que ya casi me he recuperado del todo. Me pregunto qué pasaba por la cabeza del conductor del autobús que se empeñaba en congelarnos con el chorro del aire acondicionado. Y más me intriga aún porqué la oligofrénica de la limpiadora de nuestra habitación bajó el termostato del mismo hasta los 4 grados (!!!) convirtiendo nuestra estancia en una estupenda nevera. Al coincidir ambos sucesos en el tiempo, un puñado de microbios se aprovecharon de la situación para montarse una fiesta salvaje a costa de mis epitelios mucosos; fiesta de la que todavía estoy pasando la resaca.
Por si esto fuera poco, para añadir emoción y misterio, me ha salido un sarpullido de origen y causa desconocidos que no hace más que empeorar. De seguir así voy a tener que visitar al matasanos para que me diga que tengo un sarpullido de origen y causa desconocidos, que no debo rascarme y que me eche Menaderm (o algo así).
Aparte de todo esto también me traigo en la maleta algunas fotos e historias que merecen la pena ser contadas. Me lo he pasado en grande, aunque no lo parezca por estos gruñidos matutinos. Sean indulgentes conmigo, estoy aquí escribiendo porque esta mañana me he levantado de la cama rascándome como un perro sarnoso, después de haber despertado varias veces durante la noche con la misma historia. Escribo mientras los demás duermen porque así me distraigo y mantengo los dedos ocupados en otro menester que no sea el de arrancarme la piel a tiras.
Entre tanto a ver si proceso las fotos para escribir acerca de cosas más positivas.
16 Junio 2007
Leo hoy en la prensa la siguiente nocticia:
Apenas cien parejas gallegas han inscrito a sus hijos con el apellido materno de primero
Mi hija es uno de eso 100 casos, ¿la convertirá eso en un ser llamado a grandes gestas? Espero que no, pues como bien dicen los chinos, una de las peores maldiciones es esta:
¡Ojalá vivas tiempos interesantes!
Para quienes tengan curiosidad, el motivo de la elección es evitarle a mi vástago el infierno burocrático que supone tener un apellido compuesto con partícula (es decir, un “del XXXXXX”).
21 Mayo 2007
Es bien conocida mi escasa formación musical. Siempre tengo que pedir ayuda para poder dar nombre y autor a tal o cual obra. Pero esta vez lo he conseguido yo solito y me siento muy orgulloso.
El Privia de la Minina trae pregrabadas unas piezas para piano junto con su libreto para practicar. Una de sus favoritas es el Arabesco de Debussy. Cuando lo escuché en el piano automáticamente se activó un recuerdo anclado en la memoria profunda. Las piezas de uno de esos puzzles mentales, inconclusos durante lustros, encajaron por fin. El Arabesco de Debussy es la base sobre la que los sintetizadores perpetraron la sintonía del Planeta Imaginario.
El programa en cuestión me causaba de niño una profunda inquietud. Era demasiado para el frágil equilibrio de mi mente. Demasiado surrealismo, demasiado arte de vanguardia. Tal vez hoy le encuentre mayor sentido a toda aquella locura postlisérgica. Pero en aquel entonces acabé por dejar de verlo. Me ponía nervioso. Especialmente la música que utilizaban. Ahora sé que eran versiones de temas clásicos distorsionadas con el sintetizador. Ahora ya sé de dónde sacaron aquella sintonía.
Es como encender la luz en una habitación a oscuras, una habitación de esas que dan miedo. Enciendes la luz y ves que los ruidos inquietantes que tanto te aterrorizaban, no son más que el ir y venir de ratones o el crujir de las maderas del suelo.
2 Mayo 2007
La misión fundamental de los gatos en el Universo es redistribuír la entropía de tal modo que nos demuestran lo banal de nuestras preocupaciones materiales.
24 Abril 2007
Mi bisabuela era en muchos aspectos una mujer de su tiempo. Madre de prole numerosa, trabajadora infatigable, reñía mucho, se quejaba poco. Era dura como un pedazo de hierro. También era muy religiosa, “buena cristiana y temerosa de Dios” que se decía entonces. Como ya les dije, toda la familia estaba ligada a la humilde parroquia de entonces, teniendo además amistad personal con Don Antonio, el encargado de aquel revuelto redil que conformaba el vecindario entre los años 30 y 40.

Mientras Europa ardía por los cuatro costados, España, famélica, se ocupaba de sus propios asuntos con un ojo mientras con el otro le hacía guiños a Alemania e Italia, amigos de los vencedores en la reciente carnicería fraticida. Ajenas a estos devaneos transcurrían las jornadas en nuestro pequeño rincón del mundo. En aquellos días apareció un tema de máximo interés y urgencia que requería la atención de las gentes… y de su dinero.
Tienen por mala costumbre las techumbres de madera el estropearse al cabo de varias décadas, sobre todo si no se cuidan ni se han construído como es debido. En tal tesitura estaba la cubierta de la iglesia parroquial. La construcción y reforma sufragada por nuestro penefactor parroquial allá por el 1909 (de quien también guardo ciertos rencores que veremos más adelante) adolecía de carcomas y podredumbres en sus maderas. Así pues, se organizó una colecta para rehacer el tejado.
Una tarde cualquiera, de camino a casa después de las labores del campo, se encontraron Don Antonio y Regina. Díjole mi bisabuela con cierta vergüenza al párroco, que en aquel momento no disponía ni de un mal patacón que echar a la cesta, pero que pondría todo su empeño en rascarlo de algún sitio para poder contribuír al esfuerzo colectivo. Contestó Don Antonio que no se preocupase, que cada cual hace lo que puede. Ante la insistencia de Regina en cuanto a lo de conseguir el dinero aún a costa de (mayores) privaciones, el cura miró a derecha e izquierda y le respondió tras un breve silencio con estas palabras:
Mira Regina, nosotros no trabajamos y por tanto de algo tenemos que vivir. Sois vosotros los que nos pagáis las cosas. Somos una organización y como tal tenemos que buscarnos los dineros como podamos. No te preocupes por Dios. A Él ya le vale con tus oraciones, sean en la iglesia o sean en el campo. Guarda el dinero para tus hijos, que Dios no lo necesita y ellos sí. Rézale a Dios, que si hay Dios en el Cielo eso le bastará… y si no lo hay, pues no has perdido nada.
Así habló Don Antonio, cura párroco de una bulliciosa aldea en la España de los años 40.
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