Hombres-mono y monos-hombre.
Hace algunos días, la semana pasada creo, se presentó en el congreso una propuesta no de ley para que fuesen ampliados los derechos de los simios superiores. No era más que eso: ampliación de derechos. Pero claro, ya tuvo que saltar la caterva de los obispos, los mentecatos desinformados y los oportunistas políticos para hacer cuchufleta del asunto, ridiculizar al partido que lo persentó y hacerse unas risas gratis a costa de los animales y de quienes los defienden.
Quizá el que expuso el asunto en el Congreso no lo hizo con la debida claridad y contextualización, pero eso no importa. No hay mejor sordo que el que no quiere oír ni mayor ignorante que no quiere aprender.
El asunto de la humanidad versus animalidad es un pozo sin fondo de ideas alternativas acerca de nuestra propia naturaleza y la de los seres que nos rodean.
La cuestión tratada es cambiar la posición taxonómica de ciertos simios y pasar a englobarlos dentro del género Homo. Para ello los científicos apelan al genoma. Los simios antropoides como el chimpancé comparten el 99% de los genes con el Homo sapiens. Las clasificaciones taxonómicas anteriores, heredadas de Linneo, se basan en criterios morfológicos para catalogar a las especies. Las nuevas herramientas de Biología Molecualar han remodelado el árbol filogenético, acercando parientes y alejando a seres que, aunque parecidos, han resultado ser muy diferentes.
¿Qué argumentos se esgrimen contra ello? Pues nada menos que a Dios. “Es que Dios dijo que el hombre es su imagen y que es la pana y el no-va-más-que-te-cagas en el mundo mundial”.
Claro, frente a tales argumentos la Ciencia no tiene nada que hacer. Para empeorar aún más las cosas, al fuego de la religión le arrojan la gasolina de la ignorancia. La gente habla sin haber leído la propuesta y escupe sandeces tales como que se pretende equiparar el mono al hombre. El resultado de esta combinación es una llamarada de demagogias: “las Cortes no están para esas bobadas, hay problemas más importantes, si vamos a eso cualquier lagartija sería susceptible de recibir derechos humanos…”
En los comentarios de la noticia publicada en informativos Telecinco podréis encontrar una ristra interminable de despropósitos, babosadas y sandeces escritas por todo tipo de trolls (aficionados y profesionales), militantes del Opus Dei y demás caterva de infelices disfuncionales que necesitan el aliento de una divinidad para dar sentido a su mezquina y mediocre existencia. Dudo que vuestro estómago resista más de dos pantallas seguidas de esa bazofia. Y eso que los moderadores filtran bastante, pero aún asi…




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