De lo inerte a lo viviente (IV)
La recta final del viaje la abre un naturalista holandés aficionado a construír lentes: Antonie van Leeuwenhoeck. A este hombre debemos la invención de la llave que nos abrió la puerta del mundo invisible. Con los primeros microscopios, Leeuwenhoeck exploró el universo de las charcas, los secretos de la mucosa oral, los misterios del esperma y la composición de la sangre.
El mundo de los microbios era el refugio perfecto para la teoría de la generación espontánea; unas criaturas tan numerosas y pequeñas no podían surgir de la reproducción sexual. Leeuwenhoeck no estaba convencido de ello, sostenía que los microbios provienen de simientes presentes en el aire. Incluso Joblot, un discípulo suyo, realizó varios experimentos exitosos para demostrarlo. Pero el mundo, al igual que le ocurrió a Redi, no les escuchó.
Aceptar estos hechos suponía derribar el monolítico conjunto de creencias que sostenían el saber y el pensamiento de aquella época. Ese es el problema: considerar el conocimiento como algo monolítico, absoluto e inmutable. Nos gusta mucho lo absoluto: es cómodo y sencillo de asumir. Nos hace sentir seguros. Por otro lado, lo relativo, lo mutable, exige esfuerzos cognitivos, procesos mentales superiores mucho más difíciles y fatigosos que tragar un corpus de conocimiento que venga dado por otros. El pensamiento crítico escasea.
En el caso de los científicos del s.XVIII, el problema subyacente era su firme creencia en la entelequia aristotélica. Una clara interferencia de lo trascendente en el mundo de la ciencia. De esa trascendencia hablaremos en un próximo post.
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Actualización:
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Comentario by Balcius
Me emociona ver a alguien honrando la memoria de Leeuwenhoeck, creo que se le ha tenido en menos estima de lo que se debería. El concepto de germen no sólo permite estimular el avance científico, sino también el social, al introducir conceptos que permiten obrar en consecuencia y mejorar las condiciones higiénicas. La conciencia de la presencia de microorganismos, y los tejidos de algodón. Tanto se habla de Galileo y su telescopio, Leeuwenhoeck tiene tanta o más importancia.
Tal vez mi lejanía con el mundo de la biología es lo que me hace equivocarme, tal vez sí se le tenga en justa consideración.
Hace poco leí de la teoría de orígen ecosistémico de la vida (http://www.calresco.org/fiscus/esl.htm), me pareció sencillamente genial. Es el sistema lo que hace la vida. ¿La gallina o el huevo? No, lo primero es la granja.
Fuera Dawkins, vivan los científicos que hacen ciencia. ()
Comentario by Marauder
Gracias por la dirección Balcius. Me la apunto en los marcadores. Por lo que he visto es bastante extensa, así que tardaré unos días en revisarlo todo.
Totalmente deacuerdo al respecto de Leeuwenhoek. Al fin y al cabo, tan importante es lo infinitamente grande como lo infinitamente pequeño. Bueno, y para los biólogos todavía más. Qué sería de nosotros sin el valioso microscopio.