Convergencia adaptativa
La convergencia adaptativa es el fenómeno mediante el cual animales de muy distinto rango taxonómico, presentan estructuras análogas con el fin de responder a los mismos problemas.
Cuando estudias la carrera de Biología te enseñan como ejemplos de convergencia adaptativa las alas de los murciélagos comparadas con las alas de los pájaros. O bien las aletas de los mamíferos marinos comparadas con las de los peces. Un mismo problema, una solución similar pese a ser seres completamente distintos.
Algunas soluciones estructurales a problemas de física son tan óptimas que la Selección Natural las promueve, pese a que los grupos animales que las exhiben tengan un parentesco muy lejano.
Las alas de los murciélagos y las aletas de los delfines están muy bien, pero conozco un ejemplo aún más espectacular. Es difícil de observar, pero puede que algunos de ustedes se lo hayan encontrado alguna vez y se hayan quedado pensando dubitativos, sin saber muy bien cómo interpretar lo que han visto. Hoy me lo encontré otra vez, para mi regocijo y fortuna, pues puede que sólo haya tenido el privilegio de verlo en media docena de ocasiones. Se trata de esta criatura:

Y ahora díganme: ¿es un colibrí o una polilla?
Es una polilla. Se trata de la notabilísima Macroglossum stellatarum, mi ejemplo favorito de convergencia adaptativa. Ojalá pudiese capturar alguna de las veces que lo he visto con mi cámara, pero es dificilísimo. Primero porque rara vez se deja ver y segundo porque se mueve a la velocidad del rayo. Además de este ejemplar, también he visto individuos de color azul profundo casi negro, que creo que pertenecen a otra especie, pero no estoy seguro, no soy precisamente un experto en lepidópteros.
Por cierto qué opinan ustedes: ¿la polilla se parece al colibrí o el colibrí a la polilla?




Comentario by Minina de Cheshire
La polilla se parece al colibrí, por supuesto. El colibrí es un hermoso pájaro y no un repugnante insecto.
Como observarán yo tampoco soy una entusiasta de los lepidópeteros… de nada que termine en ptero, en realidad.
Comentario by BURNOUT
¿Causalidad o casualidad? Como dices es una respuesta diferente al mismo problema biológico. Nuestra respuesta evolutiva ha sido única y totalmente demoledora: el cerebro.
En donde los animales han tardado millones de años en desarrollar unos músculos que les permitan potenciar esas alas, nosotros tenemos el helicóptero para alcanzar los lugares inaccesibles, y la manguera, copia de la trompa de este animal.
¿Nuestro cerebro es tan limitado que sólo sabe imitar lo que ve en la naturaleza?
Un saludo.
Comentario by KaRMe
Pues a mi como polilla me parece bonita. Las hay mucho más feas. De todas formas diré que la polilla se parece al colibrí, porque el colibrí es la idea que tenemos en la cabeza y con la que asociamos casi cualquier cosa que sea capaz de mantenerse en el aire en esa postura… aunque entonces me sale la vena de analizar al bicho y digo que no se parecen en nada, pero para eso hay que fijarse en la foto y en detalles (y no sólo en el vuelo que es lo que se ve a simple vista).
Es cierto que en la facultad usan siempre los mismos ejemplos, ya podían ser más originales…
Comentario by Marauder
Minina, su argumento es un pelín antropocéntrico, pero perfectamente válido en lo suyo. Así que de los insectos le molesta los pterigotos (es decir, los que tienen alas). Entonces los tisanuros (pececillos de plata) no le resultarán tan desagradables. Esos son ápteros, no tienen alas.
Burnout, no sobrevalore nuestro cerebro. En contra de lo que le cuenten por ahí, hay otros mamíferos que lo tienen igual de grande y complejo. Concretamente todos los delfines y ballenas. Lo nuestro se debe más a los pulgares oponibles y la bipedestación que a las circunvoluciones cerebrales del neocórtex; eso vino después. Pero aún así, hay que admitir que se nos da bien lo de sobrevivir y proliferar teniendo en cuenta que corremos poco y mal, nuestra dentición es una porquería y, para colmo, hemos perdido la capa de pelo corporal.
KaRMe, el colibrí se parece a la polilla, pues la polilla llegó primero a desarrollar ese esquema corporal y hábito de alimentación. Aunque tienes razón en lo que se refiere al tema de la asociación psicológica. El pájaro es un vulgar imitador.
Comentario by Minina de Cheshire
La verdad es que en esa foto el tisanuro ese, tan peludo y tan insectil… tampoco me enamora, precisamente. Claro que si no vuela es más fácil que no me ataque y eso le da puntos.
Comentario by Marauder
Minina, la foto está muy, muy aumentada. En persona son mucho más simpáticos.
Comentario by Folken
Me gustaría amaestrar a uno de esos. Si son tan pequeños y rápidos no sabe lo útiles que serían para sabotajes rápidos y espionajes lentos.
Comentario by Iulius
Cuidado con los pececillos de plata: son bibliófagos (devoran los librillos, vamos) ;O)
Comentario by Marauder
Folken, usted siempre tan pragmático.
Iulius, en realidad los pececillos de plata se limitan a aplicarle la eutanasia a los libros enfermos de hongos. Quienes les interesan son los mohos que pudren el libro.
Comentario by iulius
vaya :O), ya me caen algo mejor los lepismas estos.
Comentario by veodoble
A veces se deja ver por mi jardín. A mi también me sorprendió la primera vez que lo ví.
Comentario by Marauder
Veodoble, suerte que tiene usted. Por mi jardín lo que abundan son los himenópteros, no los lepidópteros. Se debe, sobre todo, a que a mi gata le gustan las mariposas y polillas con locura; son su snack favorito.
Comentario by Iulius
Suerte que tienen ambos dos: ¡¡¡un jardín!!!