Día 1: ¡Cavad, cavad malditos!
Mi larga ausencia tiene la justificación habitual de modo que no me voy a entretener en ella.
Entre otras muchísimas cosas, estos pasados días he estado remoldelando el microjardín. En un nuevo gesto poco original y algo friki, retraté el proceso constructivo con el ánimo alevósico de darles la chapa con el asunto jardinero. Lo hago por varias razones:
- Estoy muy orgulloso de mis trabajos manuales.
- Sé que hay gente que lee esta bitócora a la cual le encantan estas cosas (aunque puede que no lleguen a confesarlo nunca, ni siquiera bajo pseudónimo).
- El blog es mío y escribo en él lo que me da la gana.
Este era nuestro jardín antes de emprender las reformas:

Analicemos la imagen. Mide 23 metros cuadrados más 8,5 de terraza y está organizado en una versión informal del esquema clásico romántico inglés. Consta de un parterre, una proto-rosaleda (en crecimiento), terraza forrada de madera, una serie de cobertizos (para trastos, herramientas, leña…), un huerto (con su compostador), una zona de césped y un camino recto con losas y grava.
Como pueden ver es muy geométrico y abundan las líneas rectas que le dan profundidad, simetría y equilibrio. Sin embargo, no acabamos de estar contentos con su aspecto. Planificamos continuar la evolución en la misma línea romántica informal, pero finalmente la Minina propuso un giro hacia Oriente, ya que los estilos orientales sacan mucho más partido a los espacios pequeños, mientras que los occidentales exigen parcelas más amplias para lucir en todo su esplendor.
Así pues lo replanteamos todo y decidimos comenzar por el parterre central, ya que todas las reformas previstas no pueden hacerse de golpe. Por eso hay que organizar y ejecutar los trabajos de manera que el jardín siga luciendo para disfrutar de él, en lugar de tener durante meses una cosa en obras, a medio hacer, llena de zanjas, escombros y sin flores porque estás pendiente del proveedor cabronazo que se ha retrasado (otra vez) con la entrega de materiales.
El objetivo es convertir el jardín en un Roji: el jardín de té japonés.
MANOS A LA OBRA

Una vez tomadas las medidas y delimitado el parterre (también llamado arriate), se cava profundamente, enterrando en el fondo el césped y retirando las (numerosas) piedras y escombros que aparezcan.

Con un poco de sudor y tiempo, queda listo el terreno para el siguiente paso. ¡Qué pequeño parece en esta foto y qué inmenso se hace cuando estás sacando las últimas paladas de tierra!

Vamos a colocar una linterna japonesa como elemento central. Para ello le hacemos una base con unos ladrillos que quedarán escondidos bajo la tierra. Hay que colocarlos con mucho cuidado, pues el terreno, aunque no se aprecie en las fotos tiene una notable pendiente y es muy arcilloso. Una vez puestos y cuidadosamente nivelados, se asientan con tierra y agua para que hagan firme y no queden burbujas de aire que luego puedan favorecer desplomes. No he usado cemento, pues puede ser necesario reubicar el elemento cuando el jardín alcance su aspecto definitivo. El cemento haría muy pesadas las labores futuras.

La linterna no es de granito, por razones obvias de disponibilidad, peso y precio. Aquí tienen algunos ejemplos de lo que debería ser. Pero nosotros nos tenemos que conformar con un fake de creámica. Tal vez algún día…
Colocamos los demás elementos para hacernos una idea de la composición. Un arbolito (en este caso nuesto bonsai de Ginkgo, al cual he criado desde que era una semilla) y un macetón de plástico que será nuestro mini estanque. El Ginkgo no nos acaba de convencer, lo sustituiremos por otro árbol más adecuado en el próximo episodio.




Comentario by Minina de Cheshire
:)
Qué hermoso es disfrutar creando belleza.
Comentario by Orayo
Me gustaba mas el de antes :S
El jardin es un hobby muy agradecido, una vez terminado, sueles sacarle disfrutar de el.
Comentario by Marauder
Minina, yo no creo la belleza, la belleza esá dentro de las cosas esperando ser mostrada; yo sólo soy el mediador que la deja salir.
Orayo, todavía es un poco pronto para juzgar. Cuando esté terminado le aseguro que nada tendrán que ver el uno con el otro; entonces ya veremos. Ese trozo de césped es muy desagradecido, da muchísimo más trabajo del que parece y no se disfruta en proporción a sus cuidados, lo cual es una de las razones por las que hemos decidido dar un enfoque más oriental. De todas formas los gustos son una cosa muy personal y muy respetable también.
Comentario by folken
Ajá, ahora veo a qué se refieren cuando hablan del minifundismo gallego
Comentario by Darth Pomada
¿Ginkgo?, ¿El Carnicero de Lasa?
Comentario by kgirl
Me encantan los cobertizos ésos, lo único que no me mola es la valla de alambres, yo pondría una de madera bien alta y asocial y ya tienes el minifundio listo para barbacoas zen. Divino.
Comentario by Marauder
Darth Pomada, me refiero a Ginkgo biloba, el simpático arbolito de bellas hojas y hediondos frutos. No sé nada acerca del Carnicero de Lasa, pero si fuese tan amable de pasarme algún enlace ilustrativo le estaré agradecido.
Kgirl, paciencia paciencia. Por supuesto que no tengo intención de dejar esa horrenda valla de alambre estilo patio de colegio (o de prisión, que viene a ser más o menos lo mismo). Tengo planeadas cosas con celosías y plantas de bambú. Tiempo al tiempo. “Barbacoa zen”, qué curioso mestizaje de culturas
Comentario by Minina de Cheshire
¿Barbacoa zen? ¿Asamos al vecino del cortacesped intempestivo con incienso?
Comentario by Marauder
Aaaahh! Ese delicioso sonido del cortacésped los Domingos por la mañana!
Ciertamente sería delicioso asarlo a las finas hierbas que él mismo acabaría de cortar…
Comentario by Darth Pomada
Disculpe, era mi momento freakTime de media mañana; es lo que le dice Shiwan Khan a Lamont Cranston en la película The Shadow, para recordarle su turbio pasado.
Comentario by BURNOUT
Marauder: Eso de meter un jardín japones en un parterre, sobreun jardin típico ingles suena muy multicultural…
Si se te escoña el Ginko, ya tienes infusiones para los problemas cardiovasculares y de memoria…
Un saludo.