De ruindades y valentías.
No pretendo hablar de política en este blog, vaya eso por delante. Lo que me interesa de la historia que voy a contar es, al igual que en la serie de los Rencores, explorar los rincones más oscuros de nuestros vecindarios particulares. Y cómo en contrapunto a tanta miseria humana reluce la fortaleza moral de unos pocos valientes.
Escribió el señor Arturo Pérez-Reverte este Domingo pasado, uno de sus habituales artículos en los que pone a nuestro país patas arriba, con las vergüenzas al aire. Excelente de principio a fin, quiero resaltar el último párrafo que les citaré a continuación.
En mi opinión –que comparto conmigo mismo–, tanto disparate prueba que ETA no es el problema. Que en realidad es sólo un pretexto para que nuestra ruindad cainita, nuestra miserable naturaleza, se manifieste de nuevo. Ni siquiera la perversa imbecilidad de los partidos políticos, incluida la permanente mala fe de los nacionalistas, justifica la situación. ETA y sus consecuencias son sólo un indicio más de nuestra incapacidad para obrar con rectitud. Síntomas de la sucia España de toda la vida, enferma de sí misma; la del rencor y la envidia cobarde; la del por qué él y yo no; la que desprecia cuanto ignora y odia cuanto envidia; la que retorna pidiendo cerillas y haces de leña, exigiendo cunetas y paredones donde ajustar cuentas; la que sólo se calma cuando le meten dinero en el bolsillo o ve pasar el cadáver del vecino de quien codicia la casa, el coche, la mujer, la hacienda. Al observar el comedero de cerdos en que, con la complicidad ciudadana, nuestra infame clase política ha convertido treinta años de democracia bien establecida, se comprenden muchos momentos terribles de nuestra historia. ETA es sólo una variante analfabeta, una degeneración psicópata más. Sin ETA, con Franco o sin él, con Felipe V o el archiduque Carlos, sin los Reyes Católicos o con la madre que los parió, seguiríamos siendo gentuza que si no extermina al adversario es porque no puede; porque ahora está mal visto y queda feo en el telediario. Pero si retrocediéramos en el tiempo y nos dieran un Máuser, un despacho de Gobernación, una toga de juez en juicio sumarísimo, llenaríamos de nuevo los cementerios.
El problema no es ETA. Ni siquiera nuestros miserables políticos lo son. El problema somos nosotros: la vieja, triste y ruin España.
Panorama desolador con el que estoy muy de acuerdo. Sin embargo, extraño mundo éste, el mismo día que leí estas palabras conocí la historia de (llamémosle) Andrea.
Andrea trabaja en un concesionario de coches. Es una mujer menuda, usa gafas y está embarazada. Hasta aquí una mujer como hay millones. No tiene pareja, eso también es frecuente, lo reduce a unos cientos de miles. Ha recurrido a la inseminación artificial, eso la coloca en el exclusivo club de unos pocos miles. Pero si añadimos que sufre el acoso de miomas uterinos y que ha decidido engendrar porque se le acaba el tiempo, entonces hablamos de una élite de pocas decenas o incluso un puñado de individuos contados. Lo que la hace única es que la lucha con los miomas data ya de su adolescencia. A los 18 años le extirparon uno de 16 cm de diámetro y desde entonces le han raspado varios pequeños e incluso ha expulsado algunos espontáneamente, pues le salen en la cara interna del útero (los peores a la hora de intentar procrear). Al alcanzar la treintena tomó la decisión de ser madre, pues según ella, no quería pasar el resto de su vida lamentando no haber tenido hijos porque el miedo se lo impidió. Su familia no le apoyó, es más, hasta su propia madre llegó a decirle que se iba a matar, que con ellos no contara. A lo cual, echando mano del arrojo y la mala leche le dijo:
-”Tengo mi casa pagada y dinero ahorrado, así que si muero habrá con qué sacar adelante a la criatura. Nunca he tenido miedo y no voy a dejar de hacer esto por miedo a morir.”
Se fue a Madrid y sólo se dignó a acompañarla en el duro trance de los tratamientos de fertilidad e inseminación, uno de sus jefes del trabajo (cosas veredes amigo Sancho, en situaciones extrañas se hacen extraños compañeros de viaje).
Se quedó a la primera y durante los tres primeros meses el embrión tuvo que luchar con un mioma de 6 cm que apareció en el cuello del útero. Ganó el embrión. Su embarazo prosigue con total normalidad. El mioma no crece.
No sabe si es niño o niña todavía, pero sí sabe que es combativo y todo un superviviente.
En este cenagal de cobardes e hipócritas, reconforta saber que aún quedan personas de las que sacan el mundo adelante. Esta valentía silenciosa es la que mantiene a la Humanidad en marcha. Lo demás son sólo historias para la Historia.




Comentario by Eddy_Lebowski
Felicidades, estoy de acuerdo contigo en todo lo que has escrito, es un gran post.
Comentario by Minina de Cheshire
El problema de esta mujer es que a sus miomas ya no les quedaba útero y empezaban a salir en el cuello (del útero, se entiende). Es el lugar más puñetero para un mioma porque impide el parto natural y da muchos problemas durante las reglas. Sin embargo es posible llevar adelante un embarazo con un mioma, incluso uno muy grande.
Cuando me quedé embarazada nadie notó nada pero a los tres meses me encontraron uno de tres centímetros. En la ecografía del quinto mes ya había tres: de 10, 3 y 2 cm respectivamente. Al séptimo més había de nuevo uno sólo de 18 cm de diámetro. Estaba en el cuello del útero y me garantizaba una inmensa cesarea. A partir de ahí dejaron de medir. Mi pobre chiquitina estaba esparrada como si de un hermano gemelo se tratara. Me reglaron una cesarea para prevenir sustos y todo fue a las mil maravillas. Sin embargo durante una cesarea no se puede extirpar un mioma y donde está este tampoco tiene mucho aarreglo posible. Poco a poco parece reducirse y entre tanto convivimos como podemos.
Lo curioso del caso es que hasta que detectaron mi mioma yo no había oído hablar de ellos jamás. Parece que nadie habla de ello, que es una vergüenza, como si fueses defectuosa. Sólo te enteras de casos como estos cuando entras confesando que padeces el problema, entonces sí. Pues a mi me parece que hay que dejarse ya de tanta tontería. Parír sin problemas lo puede hacer cualquiera. Lo que tiene mérito es echarle un pulso a la vida y echarte pa’lante.
Comentario by kaleidoscopegirl
Bueno, a mí esto de parir con mioma y sin mioma me parece directamente de Sci-fi.
Comentario by Balcius
La vida, al final la vida en muchas formas. La del feto que cree que eso es el mundo, un lugar muy apretado, y decide seguir adelante. La de la madre, que ya sabe que eso es el mundo, un sitio en el que queda muy poco tiempo, y decide continuar adelante. La de cualquiera de nosotros, que se nos es negada una solución justa, y entre palabras que no entendemos continuamos.
Sobre lo que dice Reverte, en el fondo tiene toda la razón. Hace tiempo que dice lo mismo hable de lo que hable y se me hace un poco pesado, mezcla todos los temas -mira quién habla, ¿verdad?- y no dirige el discurso con claridad, pero tiene mucha razón. Es preocupante que lo que él plantea no se oiga más a menudo (también lo es que no se hable de miomas, suicidios y otras vergüenzas como si no existieran), que lo que mueve los últimos acontecimientos no es la justicia, la búsqueda de una solución, ni nada por el estilo, sino el odio, la venganza, los ripios morales y distintas formas de podredumbre. También entre eso hay que caminar.