Juegos de niñez (I): el Trompo
Hace un par de meses el Señor Lebowski escribió un post acerca de juegos de su niñez. A mis comentarios acerca del juego de la peonza, me animó a escribiese un post acerca de ello. Pues bien, dado que estamos excavando en busca de recuerdos ochenteros, he decidido atender su consejo. Como tiendo a enrollarme cual persiana, dividiré el asunto en cuatro entregas: el trompo, la churra, las canicas y el fútbol-obstáculo, que son, de los que practicaba el Señor Lebowski, aquellos que mejor recuerdo. Si se me permite, reciclaré mi propio comentario al respecto, con algunos extras.
Kaleidoscopegirl opina que la peonza (para nosotros se llamaba trompo) es un juego un tanto de posguerra. Pues los de mi generación todavía le dimos mucho a la peonza por muy de posguerra que parezca. Quizá porque Galicia siempre estuvo más atrasada y nosotros éramos un pelín rurales. Pero, como es natural, había ciertas diferencias con el modo de jugar del Señor Lebowski.
Para empezar, cuando lanzabas dentro del círculo sólo podías tocar la peonza si golpeaba a la de otra persona, estuviera ésta bailando o puesta para sacrificio en el centro. Por eso eran muy buenas las “vacalouras”, un tipo de peonza más panzuda en el vértice que corría mucho al detenerse y así escapaba del círculo aunque no hubiese tocado a nadie.
Una vez tocabas (o golpeabas brutalmente) a otro trompo, podías coger el tuyo en la mano mientras seguía bailando y lanzarlo contra los de dentro del círculo con ánimo de liberarlos (los tuyos o los de otro). Era todo un arte. Podías recoger y lanzar el trompo con la mano mientras éste siguiese bailando. Mi record estaba en tres “relanzamientos”, pero el inútil de mi hermano llegó hasta cinco en una ocasión.
A las cicatrices dejadas por los golpes enemigos les llamábamos chochas. La ausencia de chochas en un trompo viejo se consideraba honorable. Mi vacaloura la tengo guardada por eso como un precioso tesoro. Por cierto, es de los que tienen la punta modificada para hacer más daño. En mi caso utilicé un tornillo especial con un tope justo donde toca con la madera para prevenir la rotura. Lo afilé con un esmeril hasta dejarlo agudo como un clavo. Acabó totalmente romo, lo que da una idea del uso intenso que le di.

Como se puede apreciar en la foto, no teníamos por costumbre serrarle el pirulo al trompo. De hecho era muy raro que alguien lo hiciese, los usábamos sin capar. Debe ser el atavismo por los símbolos fálicos que hay en Galicia y también será por eso por lo que a la cuerda con la que se baila el trompo la llamábamos piola.
No había reglas de ningún tipo en cuanto a decoración o medidas destinadas a aumentar el potencial defensivo u ofensivo (chinchetas, tornillos especiales, puntas afiladas…). Eso sí, todos teníamos la sana costumbre de llevar dos trompos, uno para jugar y el otro de sacrificio para cuando hubiese que poner en el centro del círculo. No sé qué fue del mío, es una lástima porque tenía unas chochas dignas de ver.




Comentario by Minina de Cheshire
Entre tanto, a las niñas del cole de monjas, lo más divertido que nos permitían en los recreos era jugar a la “goma”. Si no nos veían jugabamos a la “Churra”(comentaré en el post pertinente). A las canicas también nos dejaban jugar pero estaba muy mal visto. A los diez años pretendían que siguiesemos jugando al “Pasimisí, pasimisá” y al “escondite inglés”. Saltar a la comba (la cuerda) no se estilaba mucho porque sudabas (recordemos que iba a un cole de niñas pijas, que no sudan ni mean ni cagan). A partir de los once o doce te permitian juegos más entretenidos como el “brilé” o el baloncesto. Pero ni se te ocurriese jugar al fútbol, que eso había que confesarlo antes de la siguiente misa.
Comentario by Marauder
XDDDDDDDD
Se equivoca Minina, lo que circulaba entre las gentes de baja estofa que éramos los del cole público-laico-comunistas-asquerosos era que las chicas-finas mean colonia, cagan bombones y sudan desodorante.
Por supuesto, alguien que… bueno, mejor no cuento sus proezas, que eso son cosas personales. El caso es que no entraba ni entra usted en el grupo de las chicas-finas.
Comentario by Minina de Cheshire
Favor que Vd. me hace al no incluirme en tan selecto club. Es por ser hija de una trabajadora no cualificada del centro, que estudiaba allí. Esa misma es la razón de que de mi gloriosa época escolar me queden la increible cantidad de 0 amigos.
La pasta es lo que tiene. La mitad de mis compañeros acabaron cocainómanos perdidos y un porcentaje nada despreciable entre rejas. Pero la perdida era yo. :)
Comentario by Minina de Cheshire
…perdida y sin futuro. Que no iba a llegar a nada en la vida. Hay que joderse!!
Comentario by KaRMe
Bueno… dies años más tarde el colegio seguía igual, doy fe de ello. Yo hasta llegué con una nota a casa de la profesora por no querer jugar “con las niñas”. Y es que yo sí jugaba al trompo, y a las canicas, y a esas cosas de chicos, y por eso estaba en continua lucha con las monjitas, las pobres. También se jugaba a la goma y muy poco a la comba… pero ya se habían introducido nuevos juegos, como destrozar los tazos de tus amigos.
Por lo tanto, yo asumo que se digue jugando al trompo en el colegio… y que ese colegio debe de tener el mayor porcentaje de alumnos que han ido a la cárcel, porque de mi clase también fueron bastantes… y los que irán.
Comentario by agente_naranja
Curioso que terminé aquí por seguir el nombre de la persona que postea, “marauder”. Pero el post me ha llamado bastante la atención, así que he añadido el blog a favoritos.
Por mi parte debo decir que de trompos algo sabía, y tenía un trompo enorme que llamabamos “papa” (en Colombia, papa = patata) que era mucho más dificil de lanzar, pero poseía una fuerza de empuje demoledora. Y había ocasiones especiales en las que (no recuerdo como se llegaba a eso) se ataba el trompo para una tarea llamada “hachazo” que era la forma más bestia de atacar al trompo de los demás. La imagen más o menos de la disposición de la cuerda para “hachazo” es esta:
http://img217.imageshack.us/my.php?image=baldufair8in0.jpg
El trompo se cogía de los lados rojos y se balanceaba con fuerza sobre otro trompo que estaba clavado en la arena (era algo como un castigo pero no recuerdo porqué).Como las “fatalities” de Mortal Kombat.
Y a los trompos nuevos, que bailaban mucho, se les decía que estaban “tataretos”.
Comentario by Marauder
Bienvenido agente_naranja, siempre es agradable ver caras nuevas por aquí. Pase, póngase cómo y disfrute del espectáculo.
Gracias por sus interesantes aportaciones a nuestros archivos de “varientes y variaciones del folclore infantil”
:)
Comentario by piero
los trompos son lo mejor