Vitalismo sanguÃneo
Shora nos deleitó ayer con un jugoso y polémico post acerca de los Testigos de Jehová y sus “problemillas” con las transfusiones y los trasplantes de órganos.
La cuestión de fondo en esa historia es la concepción vitalista de la sangre. El vitalismo tiene dos ideas fundamentales:
- La capacidad de automoción de los seres vivientes: movimiento propiciamente dicho, crecimiento, procreación, etc.. como una propiedad especifica de ellos, frente a la condición inerte de los seres inanimados.
- La referencia de la capacidad de automoción a un principio vital entendido como “fuerza� a la vez impulsiva, conformadora y ordenadora.
La sangre es la depositaria del principio vital que mantiene vivo y en movimiento al organismo. Esta concepción tiene sus raÃces en los escritos de Aristóteles. Fue bien acogida por la posterior Escolástica Medieval, y refinada durante el barroco. La sangre sirve a un fin superior, es mucho más que un simple tejido. Esta idea encaja muy bien con el misticismo religioso e incluso las más primitivas concepciones animistas. Es fácil llegar a dicha conclusión por medio de la evidencia empÃrica de la debilidad y la muerte por hemorragia. Como ejemplo, este texto acerca de la obra de Miguel Servet, observen con atención el papel de la sangre:
…según Servet, la sangre es transmitida por la arteria pulmonar a la vena pulmonar por un paso prolongado a través de los pulmones, en cuyo curso se torna de color rojo y se libera de los vapores fuliginosos por el acto de la espiración. Servet sostenÃa que el alma era una emanación de la Divinidad y que tenÃa como sede a la sangre. Gracias a la sangre, el alma podÃa estar diseminada por todo el cuerpo, pudiendo asumir asà el hombre su condición divina…
El paso atrás de los jeovitas hacia el LevÃtico para justificar su rechazo a la transfusión está muy claro y es consistente en su lógica mÃstica. Lo que ya no está tan claro es su paso hacia adelante. Si tienen en cuenta que la sangre está compuesta de distintos elementos ¿bajo qué criterio consideran unos válidos y otros no? ¿Acaso la esencia del alma mora en los eritrocitos y leucocitos pero no en el plasma o la albúmina? ¿Son los anticuerpos menos divinos que los leucocitos que los fabrican? La concepción vitalista ve la sangre como un todo. Si la divides en componentes fundamentales, deja de tener sentido.
Pero bueno, al fin y al cabo, los preceptos e interpretaciones hechas desde la religión se caracterizan precisamente por su inconsistencia y su hipocresÃa.




Comentario by balcius
El artÃculo es excelente.
Pero la última frase es muy dura y declara un absoluto sin matices equiparable al que pretende combatir, no sé qué decirte. Yo lo he visto siempre al revés, es decir, que los argumentos hipócritas e inconsistentes basados en prejuicios suelen ir a apoyarse en interpretaciones arbitrarias de verdades religiosas… o de verdades cientÃficas, recuérdalo.
La cuestión es que son preceptos destinados a mantener y conservar una determinada forma de ver el mundo y un status quo dado, no se generan ni emanan del hecho religioso, sino que proceden de una determinada relación de poder y se apoyan luego en la religión o cualquier otra estructura de creencias para reafirmarse.
Es una opinión, vamos.
Comentario by Shora
Muy interesante. La verdad es que la medicina de la antigüedad sentÃa debilidad por aportarle principios vitalistas a los distintos fluidos, la sangre es uno, pero después tenemos a los 4 famosos humores incluyendo a ésta.
Y en cuanto a la inconsistencia… esta se vuelve cada vez más obvia cuando tratan de razonar cientÃficamente una postura mÃstico-religiosa. Se ve que los leucocitos de los órganos transplantados no son tan sagrados, se ve que sólo reciben bendición aquellos que son “bautizados” por la sangre…