Sangre, alcohol y heridas
Cuando era niño, tenÃa la sana costumbre de comportarme como tal. La consecuencia natural era una pléyade de heridas y contusiones diversas. Recuerdo que para limpiar las heridas, mis mayores utilizaban alcohol de 90º. Aquello picaba un montón, pero llegas a acostumbrarte.
Con el tiempo, me enteré de que el alcohol NO DEBE utilizarse sobre heridas ni mucosas. Sin embargo, lo de mis padres no era afán sádico (bueno, no solamente afán sádico), sino que estaban sinceramente convencidos de que el alcohol sirve para desinfectar las heridas.
Parece ser que se trata de otra de esas ideas alternativas acerca de las prácticas médicas. Y lo peor es que tal idea está muy extendida también entre el personal sanitario. A pesar de que durante la formación académica se les insiste en que los antisépticos son para uso exclusivamente externo, enfermeras, ATSs, socorristas e incluso médicos se empeñan en bañar las heridas con alcohol. Es una prueba más de la persistencia y resurgir de las concepciones alternativas a la Ciencia. La gente sigue haciendo caso omiso a pesar de que los frascos de antisépticos llevan escrito en sus etiquetas APTO SÓLO PARA USO EXTERNO, NO USAR SOBRE HERIDAS NI MUCOSAS. Por lo visto no lo escriben lo bastante grande.
Pero, ¿esto de dónde ha salido, cuál es la madre del cordero? No es una madre sino un padre. Se llamaba George H. Tichenor, un médico cirujano de Kentucky que inventó una solución antiséptica a base de alcohol, mentol y esencia de Arnica montana que usaba con gran alegrÃa sobre las heridas abiertas. Sus éxitos (discretos para hoy pero espectaculares en la época pre-antibióticos y pre-asepsia) fueron asumidos como milagrosos y su remedio alcohólico gozó de gran popularidad. Su reinado fue puesto en entredicho por un médico durante la I Guerra Mundial, el cual constató que el alcohol dañaba mucho más a los leucocitos y tejidos del paciente que a los patógenos. Recomendó como alternativa el uso de suero fisiológico para la limpieza de heridas. El alcohol y demás antisépticos debÃan ser relegados a la limpieza de instrumental y de la piel sana.
El declive final del alcohol llegó con la siguiente gran guerra y la aparición de los antibióticos. Pero la semilla germinó y arraigó en la conciencia colectiva. De este modo sigue viva la concepción de que el alcohol es bueno para desinfectar las heridas.
Asà que ya sabéis, cuando lleguéis al dispensario con vuestras heridas abiertas y alguien se os acerque con un bote de alcohol, decidle:
-”¡¡NOOORRRLL, pecador!!! Alcohol malo, pupita en el fistro diodenarl. Dame suero, COBARDE!!-”
Bueno, o algo asà con las palabras que consideréis oportunas. Como contrargumento al “Y tú que sabrás!”, decidles amablemente que se lean las instrucciones del frasco y hagan caso de ellas, para variar.




Comentario by Balcius
Ciertamente, ciertamente.
Otros fallos comunes, procedentes de sabe Dios donde (bueno, seguro que tú lo averiguas):
- Si duele es que cura. (Pues espera que te curo los dientes ahora, deja de hurgarme la herida)
- El algodón directamente adentro de la herida abierta. Luego se deja ahà directamente dentro bien empapado en alcohol y se venda alrededor.
Ésta última la sufrà en mis carnes (nunca mejor dicho), y cuando llegué al servicio médico se pasaron más tiempo quitándome algodón de dentro de la herida que desinfectando.
Comentario by jatqlz
Entiendo que uses alcohol cuando no te queda más remedio, pero hacerlo por sistema… Creo que lo hacen a mala leche para que la experiencia en eld ispensario sea tan negativa que haga que no volvamos NUNCA MÃ?S.
Yo me he encontrado en ocasiones GRAVES en las que me he tenido que cauterizar cortes hasta con SAL, pero porque no tenÃa otra cosa y tenÃa que llegar al dispensario sin desangrarme (Soy tallista de madera aunque a veces tanbién me tallo otras cosas por error) Duele un huevo, pero paró la hemorragia.
nO SE LO ACONSEJO A NADIE.
Un saludo.
Comentario by Marauder
El intervencionismo qué malo es. Jatqlz, hay que dejar que el cuerpo haga su trabajo, no ponerle dificultades. Cauterizar una herida con sal es generar un nuevo problema al intentar solucionar otro. La próxima vez, por favor, hágame caso y limÃtese a presionar la herida con una gasa, venda o similar (PRESIONAR, nada de torniquetes). Eso puede que no haga que deje de sangrar, pero reducirá mucho la hemorragia y no causará más daños de los que ya hay.
Recuerden: dejen las curas a los profesionales.
Cómo me alegro de que no tuviese usted a mano un poco de pólvora; la pelÃcula Rambo ha creado una triste escuela al respecto.