Antropocentrismo legal
Ayer leí en el semanal a un columnista que no conocía (del Semanal sólo leo a Pérez Reverte). Lo hice debido a la temática de su artículo: Gran Simio.
El individuo en cuestión nos regala una perorata legalista en la que rechaza de plano la idea del Proyecto Gran Simio. Lo malo es que los argumentos que da son una preciosa colección de demagogias, citas del Génesis encubiertas y comparaciones odiosas sacadas de contexto. Las ennumeraré todas y trataré de ser breve rebatiendo:
- El mono no debe ser sujeto de derecho porque no puede obligarse a sí mismo. Es decir, tanto pagas, tanto vales. El derecho que se pide para los grandes simios es frente al uso y abuso que de ellos puedan hacer los humanos. No se está pidiendo un lugar para ellos dentro de nuestra sociedad, sino que la sociedad les respete como seres vivos y parientes cercanos que son.
- El hombre ejerce un “dominio justo” sobre la naturaleza. Esta es buenísima. El Hombre, cima de la Creación, Señor de la Tierra y de todas las criaturas. Eso me suena del Génesis. Como tal (según dice él) podemos matar y torturar animales en aras de la supervivencia, el sustento y los avances científicos, no por diversión que eso es muy feo. Así pues un animal, por notable y portentoso que sea, puede ser torturado y aniquilado siempre y cuando nos convenga. Esta idea se basa en el dogma de fe, con lo cual no hay argumentación ni debate posibles (es lo bueno que tienen los dogmas).
- Considera la experimentación con embriones mucho más perversa y terrible que la que se hace con animales vivos. Aquí la demagogia alcanza cotas épicas con un párrafo que no tiene desperdicio, cito textual:
Quienes defienden los derechos de los grandes primates exigen que estos animales no sean empleados como cobayas de laboratorio, no importa si su utilización puede salvar vidas. Para justificar tan extrema actitud suelen alegar que estos animales comparten con el hombre un altísimo porcentaje de material genético. En cambio, estos mismos paladines del chimpancé y el gorila no suelen oponer reparo ético alguno a la experimentación con embriones humanos. ¿Alguien podría decirme, por favor, cuál es el porcentaje de material genético que un embrión humano comparte con un hombre? ¿Verdad que la respuesta es demasiado pavorosa y delata demasiado a las claras la hipocresía o perversión de nuestra época?
La alegación de “salvar vidas” me suena a chantaje. En cuanto a los embriones, recordar que son eso: embriones. Un puñado de células que tienen una potencialidad que no puede ser desarrollada, a menos que cuenten con una madre que los geste. Los embriones con los que se pretende experimentar son generados artificialmente, no extirpados del seno de su madre. NUNCA llegarán a nada, mientras que los simios son seres completos, conscientes de sí mismos, que sienten, sufren y padecen. Por lo tanto, merecedores de una consideración y un respeto que ningún utilitarismo brutal les debería negar.
Las leyes se escriben porque hay seres humanos capaces de maltratar a sus congéneres. Para cuanto más a otros seres vivos. No se trata de que las criaturas puedan o no reivindicar derechos en un tribunal, sino de que la sociedad reconozca que nuestros parientes y vecinos en este planeta, merecen mayor consideración que la de ser objetos a los que manipular y explotar a gusto y conveniencia.




Comentario by Lt. Col. Kilgore
Hay que potenciar los derechos de los animales y de los mas proximos aún más, pero ojo no nos olvidemos de solucionar el gran problema del mundo: el desigual reparto de la pobreza… ¿alquien lo recuerda?
Comentario by KaRMe
Buf lo que ha dicho… cuidado que yo por decir un “son embriones” sigo teniendo broncas. Hay gente que afirma que con tal de ser “células que se obtienen de humanos” ya es suficiente para no experimentar con ellas.
Y el proyecto en general, qué decir… en la facultad de al lado marean a monos y a mi no me dejan diseccionar una rata. Dentro de poco habrá un movimiento en contra de disección de trucha. Lo estoy viendo…
Comentario by El Gran Chimp
Todo llegará. Caeremos como cayó Charlton.